nos plantea nuestro Movimiento.
La sensación que hemos percibido todos los asistentes es algo así como si este Retiro nos lo hubiera dirigido… ¡el Papa Francisco! Sí, porque nuestro Consiliario del Sector, padre José María Bolívar, ha tenido la inspiración de tomar como guión de sus charlas y meditaciones, durante los días de recogimiento, las palabras que el Papa Francisco les dirigió a todos los Responsables del mundo, reunidos en su Encuentro en Roma.
Ha sido este Retiro algo especial, porque el contenido de las palabras del Pontífice —con ese estilo cercano que le caracteriza—, se ha manifestado en profundidad, en razón de que el conocimiento que él tiene del carisma de nuestro Movimiento es extraordinario, y sus palabras han incidido en todos nosotros como un eco importante que nos dejará una honda huella en nuestra vida de Equipo, para reorientar nuestras actividades espirituales, como matrimonios concienciados de la importancia que tiene el sentido trascendente de nuestro enlace sacramental, del que podemos extraer tantas ayudas en todo momento, para la mejora de nuestra espiritualidad personal, conyugal y comunitaria.
El padre José María Bolívar, con un estilo amigable, casi como pidiéndonos perdón, nos ha hecho recordar los compromisos que hemos adquirido al participar en nuestro Equipo, y nos ha abierto la perspectiva de lo que la Iglesia, por medio del Papa, está esperando de nosotros, como personas, como matrimonios y como Movimiento de Espiritualidad matrimonial.
Partiendo de una pregunta crucial, Señor, ¿qué quieres de mi o de nosotros en este momento?, las charlas han recorrido diversas orientaciones del Papa. La alegría profunda e irreemplazable que Jesucristo nos da a experimentar por su presencia en nuestras casas en medio de las alegrías y penas; la necesidad de que sigamos acercándonos a las familias heridas, tan numerosas hoy día; el ánimo para que seamos instrumentos de la misericordia de Cristo y de la Iglesia hacia las personas cuyo matrimonio ha fracasado; la fidelidad conyugal en nuestro matrimonio, que es un don que cada uno hemos recibido de la misericordia divina… Y tantas otras ideas derivadas de las palabras del Papa, han anidado en nuestros corazones y esperamos que sean semillas que un generoso sembrador ha derramado sobre nosotros.
Ahora, tendremos que ser consecuentes, tendremos que ser tierra buena para hacerlas fructificar abundantemente.
Granada 15 de marzo de 2016
La sensación que hemos percibido todos los asistentes es algo así como si este Retiro nos lo hubiera dirigido… ¡el Papa Francisco! Sí, porque nuestro Consiliario del Sector, padre José María Bolívar, ha tenido la inspiración de tomar como guión de sus charlas y meditaciones, durante los días de recogimiento, las palabras que el Papa Francisco les dirigió a todos los Responsables del mundo, reunidos en su Encuentro en Roma.
Ha sido este Retiro algo especial, porque el contenido de las palabras del Pontífice —con ese estilo cercano que le caracteriza—, se ha manifestado en profundidad, en razón de que el conocimiento que él tiene del carisma de nuestro Movimiento es extraordinario, y sus palabras han incidido en todos nosotros como un eco importante que nos dejará una honda huella en nuestra vida de Equipo, para reorientar nuestras actividades espirituales, como matrimonios concienciados de la importancia que tiene el sentido trascendente de nuestro enlace sacramental, del que podemos extraer tantas ayudas en todo momento, para la mejora de nuestra espiritualidad personal, conyugal y comunitaria.
El padre José María Bolívar, con un estilo amigable, casi como pidiéndonos perdón, nos ha hecho recordar los compromisos que hemos adquirido al participar en nuestro Equipo, y nos ha abierto la perspectiva de lo que la Iglesia, por medio del Papa, está esperando de nosotros, como personas, como matrimonios y como Movimiento de Espiritualidad matrimonial.
Partiendo de una pregunta crucial, Señor, ¿qué quieres de mi o de nosotros en este momento?, las charlas han recorrido diversas orientaciones del Papa. La alegría profunda e irreemplazable que Jesucristo nos da a experimentar por su presencia en nuestras casas en medio de las alegrías y penas; la necesidad de que sigamos acercándonos a las familias heridas, tan numerosas hoy día; el ánimo para que seamos instrumentos de la misericordia de Cristo y de la Iglesia hacia las personas cuyo matrimonio ha fracasado; la fidelidad conyugal en nuestro matrimonio, que es un don que cada uno hemos recibido de la misericordia divina… Y tantas otras ideas derivadas de las palabras del Papa, han anidado en nuestros corazones y esperamos que sean semillas que un generoso sembrador ha derramado sobre nosotros.
Ahora, tendremos que ser consecuentes, tendremos que ser tierra buena para hacerlas fructificar abundantemente.
Granada 15 de marzo de 2016
Juan-Ignacio Pérez Rodríguez
Equipo Granada 23-A
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