Presentación en PowerPoint del padre José María Bolívar, conciliario Responsable del Sector de Granada, que nos presentó en la Reunión de Responsables de Equipo el pasado 17 de octubre.
viernes, 23 de octubre de 2015
APERTURA DEL CURSO 2015-2016 EN GRANADA
En el
Seminario Mayor de Cartuja celebraron los Equipos granadinos la Eucaristía de
apertura del curso 2015-2016, tras una intervención de los Responsables
Regionales, que hicieron llegar a los matrimonios asistentes las vivencias que
habían experimentado en el reciente Encuentro de Responsables Regionales
celebrado en Roma, dentro del cual habían sido recibidos en audiencia por el
Papa Francisco, del cual se hicieron eco del contenido del importante mensaje (pleno
de sugerencias y ánimos para la identificación de todos con el carisma de los
ENS), que el Pontífíce había dirigido a los todos los Regionales y Súper
Regionales del mundo.
El día
elegido para este acto fue el de la festividad de los Ángeles Custodios, y el
Consiliario padre Juan José Hernández OH, que presidió la celebración
eucarística, enlazó perfectamente la liturgia del día sobre los ángeles con el
objetivo del curso, la Sentada, haciendo ver cómo el esposo y la esposa se
convierten en mensajeros angélicos cuando, en la presencia del Señor, se
manifiestan necesidades espirituales o materiales del vínculo, de la familia,
de la persona, orientados hacia la mejora de la vida espiritual conyugal, y
cómo el próximo Año Santo de la Misericordia es el ambiente propicio para que
los matrimonios tomemos con el mayor interés esos mensajes que conducen a la
elevación de nuestro tono espiritual.
Dentro de
Eucaristía se produjo el relevo de los matrimonios Responsables de los
Sectores, que fueron acogidos cariñosamente por los asistentes en su compromiso
de trabajo por el Movimiento.
Como es
tradicional, los matrimonios compartieron un frugal ágape, y conocieron la
edición del interesante libro del padre Caffarel titulado “En presencia de
Dios. Cien cartas sobre la oración”.
Granada, 2 de
octubre 2015
Juan-Ignacio Pérez Rodríguez
Granada 23-A
jueves, 20 de agosto de 2015
El Evangelio de S. Marcos
y
la Hermenéutica
Contemporánea
En la diócesis de Lausanna-Ginebra-Friburgo (Suiza) se está
procediendo este año a la lectura del evangelio de S. Marcos en grupos de una
decena de personas. En el grupo moderado por mí se lee un capítulo cada quince
días. A lo largo de las quincenas y de los capítulos, se me fueron ofreciendo
estas reflexiones. Filosofar sobre un tema evangélico es inevitablemente hacer
teología, cosa para la que no estoy preparado; espero que el lector comprenda
que la ausencia en este pequeño trabajo de consideraciones teológicas
(inspiración divina, etc.) no corresponde a una ausencia de criterio cristiano,
sino a un deseo de evitar temas que están más allá de mi competencia.
1.
Empecemos con una terapia de
choque: “No hay hechos, sólo interpretaciones” (Friederich Nietzsche, auch dem
Nachlass, verano 1886 – otoño 1887). El pensador alemán reacciona contra los
positivistas que pensaban que sólo existen los hechos y que todo lo demás son
“interpretaciones” (en el sentido despectivo del término para los positivistas)[1].
Parece, como siempre, que estamos leyendo a un autor contemporáneo, cuando
constatamos que Nietzsche escribió esas palabras hace casi siglo y medio.
2.
Pero entonces, uno se
pregunta, si solamente hay interpretaciones ¿qué pueden ellas interpretar si no
hay hechos? No he encontrado en el Nachlass de Nietzsche la respuesta a esta
pregunta, bastante obvia por otro lado. Pero también es cierto, si queremos ser
coherentes, que si sólo hay interpretaciones, no hechos, entonces las
interpretaciones lo son… de otras interpretaciones.
3.
Como ocurre frecuentemente en
filosofía, la solución de este aparente galimatías se encuentra ya implícita en
Aristóteles; la obra, verdaderamente notable, “Acerca de la Interpretación” nos
ilumina sobre este punto, adelantándose a la hermenéutica contemporánea 24
siglos aproximadamente. Y este adelanto se ve, fijándose en dos cosas
importantísimas, si bien sólo implícitamente contenidas en esta obra, las
cuales quiero resaltar aquí:
3.1. La primera es el hecho de
que el Estagirita habla principalmente de la interpretación que tiene lugar en
el momento de la escritura de un texto, no sólo en el de su lectura. Esto hace
a menudo que los tratados de hermenéutica no incluyan (erróneamente a mi
juicio) el libro de Aristóteles como un verdadero tratado de esta ciencia, o
que lo citen sólo de pasada, pensando que hoy sólo se puede hablar de la
interpretación en la lectura y no en la escritura. Algunos estudiosos
“disculpan” al Estagirita diciendo que el significado del término griego
“hermeneías” no era el mismo que el del término actual en los leguajes hablados
presentemente. Volveremos sobre este punto más abajo (reflexiones 7 y 13).
3.2. La segunda constatación importante se refiere al título del libro
mismo: “Sobre la Interpretación”. La traducción (que también es interpretación
como ya dejara claro Paul Ricoeur) de la preposición “perí…” suele ser “de…”
con lo que el libro suele titularse “de la Interpretación”, esto es más
aceptable como título, más literario, pero menos literal, no pone de relieve
que la susodicha preposición tiene un claro contenido que se aproxima a nuestro
“a propósito de…”, “a cerca de…”; es decir que el libro trata de la
interpretación de la interpretación, muy en línea con el pensamiento que
estamos desarrollando.
4.
Un ejemplo claro (y negativo)
de esta evidente posición filosófica lo tenemos en el eruditísimo libro de J.
A. Pagola: “Jesús, una Aproximación Histórica”. Ya empieza a ser extraño que se
pueda hacer una “aproximación” histórica a una figura tan lejana en el tiempo y
tan controvertida como Jesús de Nazaret. Pero hay más; la lectura atenta del
libro, cuidadísimo como digo, lleno de erudición, de documentación y de
estudio, hace ver que, finalmente (como no podía ser de otra manera) se trata
de una evidente interpretación, quizá incluso más alejada de los textos y más
próxima al horizonte cultural del autor que otras interpretaciones. Para
analizar este caso, habría que escribir un trabajo tan largo como éste, por lo
que ello está fuera del ámbito del presente ensayo. No es pues una acusación el
que el libro sea una interpretación, pues que todos lo son, sino que el título
sea una ilusión del autor (o, más improbablemente, un fraude) hablando de
“aproximación histórica” y poniéndose a sí mismo por encima de las
interpretaciones.
5.
Inmediatamente después de
responder a la pregunta “¿Qué interpretan las interpretaciones?” y dar la
respuesta más arriba indicada, surge una protesta: ¡Pero esto es un retorno al
infinito! Las interpretaciones de las interpretaciones de las… no tienen término
alguno y si vemos finalmente el ser en el inexistente final de la cadena, esta
interpretación ¡nos hace caer en el nihilismo! Veremos que ello no es
necesariamente el caso, que otras posibles conclusiones existen (daremos un
contraejemplo de esta afirmación tan general en las reflexiónes 18 y 19). El
fenómeno ha sido estudiado profusamente por el pensador francés Jacques Derrida
(“de la Grammatologie”) el cual ha dado a este proceso el nombre de
“diferancia”, término derivado del verbo “diferir” y que no se debe confundir
con el vocablo “diferencia” que en francés se pronuncia de la misma manera.
6.
¿Cómo podemos aplicar estas
ideas a la hermenéutica del evangelio, de la buena noticia de S. Marcos? Bien, para empezar, fijémonos en el
primer versículo del primer capítulo: “Comienza la buena noticia de Jesucristo hijo de Dios”. Es natural interpretar
que la afirmación de que algo sea una buena
noticia es en sí misma una interpretación; para el Sanedrín, por ejemplo,
no se trataba de una buena noticia, sino de una blasfemia (en una
interpretación diferente). En passant,
ello nos trae a la memoria la afirmación de Bertrand Russell: “Toda idea
importante u original parece al principio una blasfemia”.
7.
Pero, naturalmente, no se
trata sólo del primer versículo del primer capítulo, sino de todo el libro:
para exponer su interpretación, S. Marcos nos dice, ya desde los primeros
capítulos, que, para él, Jesús de Nazaret fue anunciado por los profetas, es el
señor de la salud y de la enfermedad, señor de los demonios, purifica lo impuro
(y no al revés, como afirmaba la ley a propósito del común de los mortales) en
el capítulo 1, tiene el poder de perdonar los pecados, es señor de la ley
(particularmente de la ley del sábado) en el capítulo 2, más o menos por ese
orden.
8.
Aún hay más: en el capítulo 3,
se presentan otras interpretaciones sobre la naturaleza de Jesús, opiniones
diferentes de la del autor:
8.1. su familia piensa que está loco (3, 20 y 31). La diferente opinión
se refuta haciendo notar que la verdadera familia de Jesús, su padre y su
madre, sus hermanos y sus hermanas son los que le siguen, los que están a su
alrededor.
8.2. los escribas y fariseos piensan que está endemoniado (3,22).
También esta opinión es refutada considerando que el reino de las tinieblas no
puede de ningún modo estar dividido contra sí mismo.
8.3. Sólo los demonios tienen la misma interpretación de S. Marcos (3,
11). Su interpretación no se contesta, se considera válida.
9.
Mas, en línea con nuestra
interpretación ¿qué es lo que interpreta S. Marcos? Los expertos en el tema,
entre los cuales no me cuento, nos dicen que muy probablemente la buena noticia
de S. Marcos es la interpretación de las palabras oídas a Pedro, el príncipe de
los apóstoles. Aquí se ve como el acto de escribir un texto sea también, y quizá
principalmente, un proceso interpretativo, como ya dijera Aristóteles.
10. Y ¿qué es lo que interpreta Pedro? Para responder a esta pregunta
y a la formulada en el número anterior, hace falta reflexionar un poco sobre el
fenómeno mismo de la interpretación. Para ello iremos de la mano del pensador
que, a nuestro juicio, ha profundizado más en este tema: Hans Georg Gadamer,
aunque sin perder de vista otros pensadores importantes en este importante
tema, desde S. Agustín de Hipona hasta Heidegger, pasando por Espinoza,
Schleiermacher y tantos otros[2].
11. Se suele reconocer universalmente a Gadamer el mérito de haber
considerado el problema de la interpretación con una mirada realista. Me
explico: hasta él, el objetivo principal, más o menos confesado de los autores,
era el de encontrar una técnica, un método para evitar los prejuicios en el
acto de la interpretación. Para Gadamer, este objetivo es ilusorio, irrealista,
el ser humano no puede pasarse de ellos, empezando por el prejuicio (que
ciertamente lo es) del significado de las palabras del texto interpretado, como
señala Witgenstein haciendo la crítica de la duda metódica cartesiana (Ludwig
Wittgenstein, Über die Gewissheit). Para el autor de “Verdad y Método” la
interpretación es la fusión de dos horizontes: el del texto y el del cuadro
cultural del lector (o del autor, según los casos).
12. He observado, en apoyo de esta idea, como en las clases de
teología bíblica, la exégesis de los alumnos oscila entre dos peligros
extremos, como entre Escila y Caribdis:
12.1. Por un lado, el peligro de una interpretación literal, muy
encorsetada en el texto, como si el estudiante careciera de ideas a propósito
del contenido del mismo. Es el objetivo (ilusorio) de una interpretación
carente de prejuicios, el horizonte personal del autor está siempre presente.
Por ejemplo, en el caso antes citado de J. A. Pagola encontramos un horizonte
cultural que podríamos vagamente denominar como “Mayo del 68” y que en el
citado libro tiene un peso muy superior a los textos y a los conocimientos históricos,
aunque pretenda hacerlos pasar por una “aproximación” histórica.
12.2. Por otro lado, y más frecuentemente, el estudiante afirma en su
interpretación exactamente lo mismo que si la lección, con todos los
conocimientos impartidos, no hubiera tenido lugar, dando a veces la impresión
de que el alumno no ha leído ni siquiera el texto, tanto expresa sus ideas
previas sobre el texto que estudia.
13. Entre estos dos peligros extremos, se sitúa una interpretación más
razonable que teniendo ciertamente presente el texto bajo exégesis, aplica los
conocimientos del exegeta adquiridos previamente. Esta es la fusión de
horizontes aludida por Hans Georg Gadamer. Navegando, incluso inteligentemente,
entre los dos peligros señalados, no se puede evitar que dos interpretaciones
del mismo texto difieran a causa de las diferencias de los horizontes
culturales previos de los exegetas.
14. Es importante, por consiguiente, tener presente el horizonte
cultural de S. Marcos, previo a la redacción de (a la interpretación dada en)
su evangelio, y los expertos en la materia lo hacen profusamente con toda la
erudición de que son capaces. No estoy en situación de juzgar competentemente
dicho horizonte pre-interpretativo; al parecer S. Marcos fue un judío helenista
que escribía para los romanos (quizá desde Roma) etc.
15. Pero no sólo. Al lado del “texto”, oral sin duda, de las palabras
de Pedro, junto con otros documentos que S. Marcos podría haber conocido, se
funde una experiencia de vida en el cristianismo naciente, que los expertos en
profetismos llaman una actitud medrásica (A. Rodriguez Carmona, “La Religión
Judía”). Dicha actitud que intenta dar coherencia a todas las percepciones del
ser humano, textos, vivencias y pre-juicios (juicios previos, Vorurteil), es lo
que S. Agustín de Hipona llama la “subtilitas adhibendi” (S. Agustín, “De
Doctrina Christiana”). Esta actitud se pone ya de manifiesto en el primer
capítulo con la cita de la profecía de Isaías.
16. Pero lo importante en el caso de la lectura de los no expertos
como el presente autor, está en ser bien conscientes de que la buena noticia que leemos, y los
detalles y razones que la acompañan, son una interpretación. Una interpretación
¿de qué? Bien, si los expertos no se equivocan, se trata de la interpretación
(desde el horizonte cultural y las vivencias marquianas) de las palabras de
Pedro. Naturalmente, dichas palabras son, a su vez, una interpretación.
Probablemente (aquí hay que dar la palabra a los entendidos) se trata de una
interpretación de la vivencia petrina, una vivencia rica, extensa e intensa,
fundida en el horizonte cultural de un judío sin formación particular (pescador
en el Tiberíades) pero con los prejuicios típicos de la Palestina de aquel
tiempo: espera mesiánica entendida como una liberación político – social etc.
17. En definitiva ¿Qué es lo que interpreta Pedro? Ciertamente la
vivencia al lado de Jesús desde su propio horizonte personal. Pero ¿qué es lo
que interpreta Jesús?
18. Y aquí nos topamos evidentemente con la cuestión principal de todo
este estudio, lo que va a mostrar como la diferancia no conduce necesariamente
al nihilismo: Jesús no escribió nada como tampoco lo hicieron otros renovadores
religiosos.
18.1. Pero en primer lugar tenemos sus palabras, recogidas
(interpretadas) en los logia de los evangelios apócrifos y los canónicos.
18.2. y en segundo lugar, y sobre todo, tenemos su vida, su actitud ante
el mundo de su tiempo, su anuncio del reino (según S. Marcos) y sobre todo, su
muerte y resurrección. Son interpretaciones de su vivencia de Dios, de su
bautismo, de su retiro en el desierto, de sus oraciones “en el monte”, de su
contacto con la gente de su tiempo, etc. Éstas son las interpretaciones sobre
las que versa la interpretación de Pedro.
18.3. Como resumen de esta idea
podríamos citar a Hans Urs von Balthasar: el Hijo es la hermenéutica del Padre[3].
19. De esta manera vemos como el regreso interpretativo de la
diferancia no nos conduce en absoluto al nihilismo, nos ilustra por el
contrario de los diferentes horizontes religiosos de Marcos, de Pedro y sobre
todo de Jesús de Nazaret en relación con su Padre. No podemos decir que todo
ello no sea nada, nihil; antes bien, transmite un mensaje profundamente
religioso, particularmente en lo que concierne la experiencia religiosa de
Jesús, Hijo de Dios, katá Márkon (según S. Marcos).
Granada Diciembre
del 2011
Julio
Moreno-Dávila
Profesor
invitado, Ateneo Regina Apostolorum, Roma
[1] Por supuesto
que no soy nihilista y estoy seguro de que hay hechos. Mi interpretación de la
frase de Nietzsche es “No hay hechos accesibles
directamente, solo opiniones a las
que podemos acceder”. En lo que sigue, la frase: “no hay hechos” se tomará
siempre en el sentido de esta nota. Por otro lado, también los hechos a los que
podemos acceder directamente están sujetos a interpretación, para el estudio de
este punto de vista, véase el opúsculo de Martin Heidegger: Ontologie Hermeneutik der Fakticität.
[2] Para un
excelente resumen de la historia de la hermenéutica se puede consultar el
librito de Jean Grondin, L’Herméneutique, Presses Universitaires de France,
2006
[3] Hans Urs von Balthasar: L’esprit de verité. Capítulo 1. Páginas
55-100. “L’Esprit Saint est l’exegèse di Fils tout comme le Fils est l’exegèse
du Père”
viernes, 15 de mayo de 2015
martes, 21 de abril de 2015
VIA LUCIS 2015
La Resurrección, Fiesta Fundamental para los cristianos
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En el Monasterio de San Jerónimo, como ya es costumbre de Los ENS, celebramos compartiendo con Jesús la alegría de su Resurrección, camino de luz, de gozo y de alegría, dejándonos iluminar por la presencia y acción de Cristo resucitado que vive ya para siempre entre nosotros .
Este año hemos estrenado librillo preparado por el Padre Jose M ª Bolizar confeccionado muy amenamente con lecturas, reflexiones, oraciones y cantos con los que empezamos la procesión alrededor del Claustro y otras estancias visitadas por primera vez.
La Misa fue celebrada por el P. José Maria Bolivar, conciliario del Sector, al que damos la gracias por su siempre humildad, claridad, sencillez y disponibilidad hacia el Movimiento, también nos acompaño el coro Psallite Domino/gregoriano, al que quedamos agradecidos por su participación.
Todos juntos experimentamos la presencia de Dios en nuestras vidas y pedimos que las familias seamos testigos de esa nueva luz que nos ayuda en nuestra vida.
miércoles, 8 de abril de 2015
lunes, 6 de abril de 2015
jueves, 2 de abril de 2015
RESUMEN DE LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES IMPARTIDOS POR EL PADRE ANTONIO NAVAS (JS)
Esperamos que estéis bien y viviendo la Semana Santa con la alegria y esperanza tras los Ejercicios que compartimos bajo la magnífica guía del Padre Navas ,quien nos dejo un poquito de su grande sabiduría .
Unidos en oración, acompañando al Señor y de la Mano de Nuestra Señora, un fuerte y fraternal abrazo
Astrid y J.Javier
Astrid y J.Javier
FAMILIA:FUTURO DE LA HUMANIDAD
DIOS AMA A LA FAMILIA
Estupenda jornada de convivencia en La XII Semana Diocesana de la Familia con los demás Movimientos en la Magnifica Abadía, el sábado 14 de Marzo, en la cual tuvimos la gran ocasión de compartir unas horas estupendas.
Para ver mas imagenes pinchad aqui
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lunes, 30 de marzo de 2015
SIGNIFICADO DEL LOGOTIPO DEL MOVIMIENTO DE LOS EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA
El movimiento tiene un logo único, que resalta claramente la identidad y unidad a nivel nacional e internacional.
Es un movimiento de «Espiritualidad matrimonial» que agrupa a muchas parejas cristianas unidas por el sacramento del matrimonio, las cuales desean profundizar juntas sobre la gracia propia de su sacramento. Esta identidad es claramente visible por dos signos relevantes, constitutivos de nuestro movimiento: la referencia cristiana y la alianza matrimonial, simbolizados por el pez y los anillos.
- El pez es el emblema de los primeros cristianos. Las letras de la palabra griega «pez» significan ”Jesús Cristo, Hijo de Dios Salvador”; por esa razón el pez fue desde muy antiguo un símbolo para representar a Cristo; Él es quien nos congrega en nuestras reuniones de equipo. El sustantivo “equipo” viene de la antigua palabra francesa «esquif», “barca”, relacionada también con el símbolo del pez. Así pues en el pez encontramos una doble referencia, a Cristo y a los equipos, que son la base de nuestro movimiento.
- Los anillos: son las alianzas del casamiento. Ellas son el signo del cariño, del amor y de la fidelidad al ser amado y elegido. Los anillos, bajo la forma de círculos entrelazados sobre el pez, simbolizan la alianza de Dios con su pueblo, en cuya alianza el matrimonio cristiano encuentra su fundamento, y de la que recibe su naturaleza propia como sacramento.
El logo presenta los tres colores primarios, que en la iconografía tienen los significados siguientes:
- El azul, simboliza la divinidad de Dios.
- El amarillo o dorado, muestra la gloria de Dios
- El rojo, refleja la humanidad
- El pez y los anillos componen el logo, debajo del cual aparece escrito el nombre del movimiento en el idioma del país; así destacamos, de una parte, la diversidad de países integrados en nuestro movimiento, y, de otra, su unión en la internacionalidad.
jueves, 19 de marzo de 2015
miércoles, 28 de enero de 2015
RECOMENDACION DIARIA DE MEDITACION
Desde aqui recomendamos visitar esta pagina en la cual nos comparten todos los días unos cuantos minutos de meditacion de la Palabra de Vida que a diario hace el Padre Jesús Higueras desde la cadena 13 TV, para todo aquel que no lo puede ver en la televisión lo pueda disfrutar a cualquier hora del día.
http://www.caminocatolico.org/home/meditaciones/65-meditaciones-del-padre-jesus-higueras-esteban
(Para dejarlo mas asequible en el blog se situara en la parte derecha que se mantiene en el tiempo la disposición)
(Para dejarlo mas asequible en el blog se situara en la parte derecha que se mantiene en el tiempo la disposición)
miércoles, 24 de diciembre de 2014
martes, 23 de diciembre de 2014
ADVIENTO 2014
Tuvimos la gran alegría de recibir el Adviento con una estupenda velada preparada por José María Bolivar y demás compañeros de los ENS, la cual fue maravillosa, muy bien llevada y además nos hicistes participar a todos en ese encuentro. Así pues Gracias por tu acogida en tu casa, y la predisposición para con los equipistas.
Que todo lo que allí vimos nos sirva para poder tener un buen tiempo de Adviento, para así llegar a la Navidad con entusiasmo, alegría y sobretodo con el carácter de acogida a los mas desfavorecidos.
lunes, 1 de diciembre de 2014
ADVIENTOTIEMPO ENTRAÑABLE
El sufrimiento es parte integrante de nuestra vida. Nadie se libra totalmente del dolor, del tipo que sea (físico, psicológico o espiritual). Es nuestra deficiente condición humana. En las lecturas de estos días se habla del Reino mesiánico en vías de realización, y se dice que llegará un día para todos los pueblos en que el Señor “preparará un festín... aniquilará la muerte para siempre... y secará las lágrimas de todos los rostros” (Is 25,6.8). Mientras tanto, suplicamos para que todos los creyentes -sean de la religión que sean- nos unamos para aliviar tanto sufrimiento como hay en la tierra.
El Adviento está bajo el signo de la esperanza. Escribe San Cipriano:
El que seamos cristianos
es por la fe y la esperanza,
pero es necesaria la paciencia
para que... lleguen a dar fruto...
La esperanza y la paciencia son necesarias
para completar en nosotros
lo que hemos empezado a ser,
y para conseguir, por concesión de Dios,
Lo que creemos y esperamos.
Vemos que en los textos litúrgicos aparece el doble aspecto de la venida de Cristo. Los cristianos no profesamos una futurología, que versa sobre el todavía no, sino una escatología, que se ocupa del ya pero todavía no. Como proclamamos en el prefacio I de Adviento, Cristo ha venido “en la humildad de nuestra carne” y esperamos que un día “vendrá en la majestad de su gloria”. Navidad y parusía son como dos polos que mantienen en tensión la esperanza cristiana, que tiene que ver con la salvación definitiva -“fuimos salvados en esperanza” (Rom 8,24)-, es decir, con la plenitud del ser y de sentido de nuestra existencia. Ya estamos salvados, pero todavía no definitivamente.
Este tiempo de adviento nos recuerda que el objeto de nuestra esperanza no es algo, sino alguien, una persona concreta: Jesucristo. Hace algunos años, en Estrasburgo, en las fiestas navideñas, unos jóvenes desplegaron en el centro de la ciudad una gran pancarta: “Navidad es Jesucristo”. También podríamos añadir “Adviento es Jesucristo”.Es Jesucristo que vino y que vendrá pero que no se ha ido nunca. Se trata, pues, de una venida que es continua presencia de Alguien, actualmente invisible a los ojos corporales; es la presencia de “Aquel que es, que era y que va a venir” (Apc 1,8).
Mientras tanto, esa vida de comunión con Cristo se tiene que manifestar en nuestras obras, en nuestra labor para que se haga realidad ese Reino ya comenzado, pero todavía no realizado.
Ante todo, actitud de vigilancia a la que aludía el texto evangélico del domingo último (I Adv. ciclo C): “Poned atención: que no se os embote la mente con el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, de modo que os sorprenda de repente aquel día” (Lc 21,34). Tengamos también presente las varias parábolas evangélicas que hablan de vigilar. La comunidad que aguarda la venida de Cristo tiene que vivir expectante, con una sana tensión; y eso porque lo que se aguarda está cerca, no lejos. Aguardamos a Jesucristo, presente ya sacramentalmente. En realidad, nada nos separa de Él; somos nosotros quienes nos apartamos de Él; y recordemos que cada adviento que vivimos puede ser el último.
Sólo una comunidad eclesial -y cada persona cristiana- persuadida del acercamiento de la parusía, que canta “mâranâ-thâ” (= Señor nuestro, ven) como las comunidades primitivas (1 Co 16,22) se verá libre de toda tentación de afincarse en este mundo transitorio, dejándose esclavizar por “las cosas mundanas y vanas” (dinero, poder, consumismo, modas de lujos...). Tenemos que vivir lo que algún teólogo llama la “ética del interim”, tratando de conformar nuestras vidas según el espíritu de las bienaventuranzas.
Además, vivir el adviento supone el compromiso de ir realizando con Cristo su Reinado. Cristo ha vencido la injusticia, el dolor, la muerte. Está inaugurada su obra , pero no ha llegado a su maduración. La realización del Reino se nos ha encomendado a los vinculados con Él por la fe y el bautismo. Los cristianos no podemos resignarnos pasivamente ante la todavía persistente emergencia de fenómenos de injusticia y de desamor. Anunciamos el triunfo final del Reino. Esto es “dar testimonio de la verdad” (Jn 18,37), como dijo Jesús a Pilato. Significa hacerla, obrarla verificándola. Proclamar la venida de Cristo en poder y gloria, la victoria definitiva sobre el mal... es trabajar para que triunfe el bien, la justicia, la honradez, la paz, el amor auténtico, la vida... El Reino se realiza cuando los cristianos autentificamos con nuestras obras lo que decimos con palabras. Lo pedimos constantemente: “Venga tu reino” en la oración que Jesús nos enseñó. Una oración que no debe llevarnos a un espiritualismo, sino a la acción.
Termino recordando un texto de San Pedro. Habla del Día del señor, del final, de la parusía, y pregunta “cómo conviene que seáis en vuestra santa conducta y en la piedad, esperando y acelerando la venida del Día de Dios... [...] Esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia” (2 P 3,11-13).
Esperar la parusía es acelerarla actuando. Quienes confesamos nuestra fe en esa venida final del Señor manifestamos nuestra esperanza en un mundo y una humanidad donde los valores del Reino no son meras promesas vacías, sino una realidad a construir ya desde el tiempo presente. Vivir el adviento es comprometerse para realizar con Cristo el Reinado de Dios. Porque Cristo vino un día “en la humildad de nuestra carne”, los unidos a Él por la fe y el amor trabajamos también con Él día tras día con la esperanza de que le veamos venir “con el poder y la gloria”.
P.Luciano Gil Japón (S.I)
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